Consejos a mis discípulos

3 01 2008

Dorye Chang Kalu Rinpoche 

Para todos aquellos que al conocerme, desean seguir la vida de liberación de su Lama, les dirijo estas palabras. Ya que todos somos seguidores del bondadoso Señor Buda, debemos en nuestras acciones, palabras y pensamientos, abstenernos de todas las acciones no virtuosas y nocivas, tanto como nos sea posible, y debemos trabajar en actividades virtuosas tanto como podamos.

Todos los seres de los seis reinos son nuestros bondadosos padres y durante años han experimentado todo tipo de sufrimientos y frustraciones en el samsara. Hacia estos seres debemos desarrollar amor, compasión y la preciosa Bodhichita. Debemos constantemente meditar en “dar y tomar”, y recitar con entusiasmo plegarias de aspiración muy vastas para completar la realización de todos los aspectos de la budeidad, para crear y purificar los dominios de la Iluminación, y para madurar espiritualmente a los seres.

Con la compresión de que nuestro bondadoso y santo Lama, es la actualización de las Tres Joyas y las Tres Raíces, debemos rezarle intensamente, imaginándolo sobre nuestra cabeza o en nuestro corazón, y al final practicar la unión de nuestra mente con la suya.

Debemos tomar a Avalokiteshvara (Chenresi) como nuestro yidam. Esta práctica fue enseñada por Buda en muchos Sutras y Tantras. Ha sido la práctica de muchos eruditos y realizados en la India y el Tibet. Si bien es una práctica sencilla es muy beneficiosa. Debemos recitar el mantra de “seis sílabas” -OM MANI PEME HUNG- constantemente, con la mente clara, vacua, siempre presente, libre de referencias, libre de apego y distracción.

Todos los fenómenos, las apariencias ilusorias que surgen a nuestro alrededor, en su naturaleza esencial están desprovistos de realidad. En cuanto a la manera en que ellos son percibidos, se manifiestan como experiencias de felicidad y sufrimiento. Pero por nauraleza son impermanentes. Estas variadas y confusas apariencias consituyen la base de la cual toda la gama de sufrimientos del samsara se desarrolla. Una vez que comprendemos que todos estos fenómenos son en definitiva, como las imágenes que surgen en un sueño o en un espejismo, nuestra fijación y apego a nociones rígidas sobre la realidad disminuyen.

En general, el objetivo de todas las tradiciones espirituales, budista u otras, es doble: en lo inmediato proveer refugio de los reinos inferiores y ubicar a los seres en el camino de los reinos superiores; a nivel último proveer refugio de todos los sufrimientos del samsara y llevar a los seres al camino de la liberación. Ya que todas estas tradiciones vienen de la Actividad Iluminada de Buda, que se manifiesta en las formas más adecuadas a la naturaleza de los individuos que deben ser guiados, debemos tener fe en todas ellas.

En particular, todos los Dharmas que han llegado a las montañas nevadas del Tibet – las enseñanzas Sakya, Gelug, Kagyu y Ñingma – fueron enseñadas por el Señor Buda en los Sutras y en los Tantras, son completas y están libres de error. En estas Tradiciones, los Linajes de los Maestro realizados son ininterumpidos, su poder y bendición no han disminuido, y continuan siendo transmitidos. Sus instrucciones sobre la verdad última no han perdido los puntos esenciales. Sus puntos de vista filosóficos sobre la naturaleza de la realidad proveen una profunda base para la páctica. Sus métodos de meditación para liberarnos de la confusión es un camino seguro. El elixir de sus instrucciones espirituales no han perdido su fuerza. Emanaciones de muchos maestros con erudición y realización, grandes Bodhisatvas que han alcanzado distintos niveles de realización espiritual, han aparecido en cada una de estas Tradiciones. Tambien han habido innumerables personas como el gran Yetsum Milarepa, que realizaron las aptitudes que marcan la progresión hacia la Iluminación. Cada colección de sus instrucciones espirituales consisten unicamente en enseñanzas profundas que son capaces de llevar al individuo hacia la Budeidad.
Por lo tanto, debemos evitar ser fanáticos, hostiles o cínicos acerca de todas estas Tradiciones, y aplicarnos en mantener respeto, reverencia y una visión sagrada hacia todas ellas. Debemos practicar la tradición hacia la que nos sentimos más atraídos, debido a las relaciones establecidas en vidas anteriores. Cualquiera sea la Tradición que sigamos, el punto más importante es completar nuestra práctica.

En resumen, para seguir la vida de Liberación del Lama, debemos siempre nutrir las cualidades siguientes: la renuncia nacida de la compresión de que el samsara es sufrimiento; una fe lúcida, intencionada y confiada en las Tres Joyas; devoción y respeto hacia nuestro Lama considerándolo como completamente iluminado, un Buda; compasión hacia todos los seres sensibles, sabiendo que todos ellos son nuestros padres; una forma de vida en donde las “dos acumulaciones” se incrementen; la fase de “desarrollo”, en donde las apariencias y sonidos son experimentados como divinidades y mantras; la fase de “complesión”, donde la conciencia se mantiene natural sin manipulación; acciones virtuosas, que ponen fin a los deseos excesivos y la autosuficiencia; un comportamiento que evita lo dañino como si fuera veneno; la fe que rechaza los apegos sectarios y la hostilidad; y la ayuda a los seres, que establece en el camino de la liberación a todos aquellos con los cuales tenemos conexiones.

Si nos apegamos a todos estos puntos, y seguimos la vida de Liberación del Lama la “preciosa existencia humana libre y bien provista” que hemos obtenido, cobra sentido, las intenciones de nuestro Lama son satisfechas, la bondad de nuestros padres es pagada y el doble beneficio para nosotros y para los demás es completamente realizado.


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