realidad…

11 06 2008

Siempre que presento la enseñanza budista lo hago en función de dos principios básicos. El primero es la naturaleza interdependiente de la realidad. Toda la filosofía budista se asienta en la comprensión y conocimiento de esta verdad básica. La traducción literal de la palabra sánscrita pratiyasamutpada es origen dependiente. Es la ley natural según la cual todos lo fenómenos emergen en dependencia a sus propias causas, en relación a sus condiciones individuales. Es decir, la condición de la posibilidad de los fenómenos es la inevitable coincidencia de sus causas.

El segundo principio es la no-violencia, actitud propia del budista que posee la visión de la naturaleza interdependiente de la realidad. La no violencia significa esencialmente que debemos hacer todo cuanto esté en nuestra mano para ayudar a los demás y, de no ser posible, evitar hacerles daño.

Origen dependiente

En los Sutras, buda señala varias veces que quien percibe la naturaleza interdependiente de la realidad percibe el dharma y quien percibe el dharma percibe a Buda. En mi opinión, si analizamos este punto de vista desde la perspectiva de las enseñanzas de Nagarjuna, fundador de la escuela Madhyamaka, alcanzaremos una mejor comprensión de lo que ello implica.

En primer lugar, el origen interdependiente pratityasamutpada, común a todas las escuelas filosóficas budistas, es un principio fundamentado en la dependencia causal. Pratit significa “depender de…” y samutpada se refiere “al origen”. Este principio significa que todas las cosas y los acontecimientos del universo son en tanto que resultado de la interacción de varias causas y condiciones.

Impermanencia

Al hablar de impermanencia es importante no olvidar que dicho concepto cuenta, en este contexto, con dos acepciones distintas. En primer lugar puede ser entendida como el proceso que tiene lugar cuando algo emerge, permanece durante un tiempo y luego desaparece. En este nivel de impermanencia, la desintegración de cualquier cosa requiere una condición secundaria que interrumpa su continuidad.

Sin embargo, hay una segunda forma de entender el concepto de impermanencia. Desde esta perspectiva, mucho más sutil que la primera, el proceso de cambio descrito anteriormente no es más que el efecto inmanente de un proceso de cambio más profundo y dinámico. En este sentido, todo cuanto es y existe está sometido constantemente a cambio. Pero este proceso de cambio temporal no es debido a una causa secundaria que condiciona el nacimiento y perecer de algo, sino que la misma causa que la hace emerger, es a su vez la causa de su destrucción. En otras palabras, la causa del origen de las cosas contiene en sí misma la causa de su cesación.

Su Santidad , el XIV Dalai Lama

Extracto de Las cuatro nobles verdades.