No nacido,
sin embargo, contínuo.
Sin interrupción, libre del ir y venir;
omnipresente.
Dharma supremo,
espacio inmutable sin definición,
espontáneamente autoliberador.
Estado perfectamente libre de obstrucción,
manifiesto desde el comienzo de ese mismo estado;
autocreado, sin ubicación.
Nada negativo que rechazar
ni nada positivo que aceptar;
extensión infinita
que todo lo abarca y todo lo pervade.
Inmenso, sin límite ni ataduras.
Nada que disolver
y nada de que liberarse.
Manifiesto más allá del espacio y del tiempo
desde el comienzo mismo.
Inmesurable espacio interior,
radiante de claridad como el sol y la luna;
autoperfecto.
Insdetructible como un vajra,
estable como una montaña.
Puro como un loto,
fuerte como un león.
Incomparable gozo, placer
más allá de todo límite.
Iluminación,
ecuanimidad.
Canto cúspide del dharma,
luz del universo
perfecto desde el comienzo.
Extracto del texto: El cristal y la vía de la luz. Sutra, Tantra y Dzogchen. Namkhai Norbu